Sales de plata

Los ojos humanos tienen dos tipos de células fotorreceptoras: los bastones y los conos. Los bastones son extremadamente sensibles a la luz y muy poco sensibles al color. La labor de colorear el mundo queda en manos de los conos. La evidencia experimental sugiere que hay tres tipos de conos con respuestas frecuenciales diferentes y, que tienen su máxima sensibilidad en los colores que forman la terna de los colores primarios: rojo, verde y azul. La combinación de dichas respuestas a un estímulo luminoso procesada por el cerebro, junto con la distribución espectral de lo observado, determina el color con el que percibimos el mundo.

Inmortalizar una imagen tal y como la vemos, nuestra imagen en un espejo, o a la familia reunida en Navidad llevó más tiempo que el que cabría esperar hoy día, cuando llevamos mil fotos en el bolsillo. La fotografía analógica nace a imagen y semejanza de las células fotosensibles de nuestros ojos. Al igual que los bastones y los conos, las sales de plata son sensibles a la luz, aunque no a toda la gama cromática. Las películas fotográficas a color cuentan, entre otras, con una capa sensible al rojo, otra al verde y otra al azul.

Un rollo fotográfico tiene un número de disparos limitado y el revelado es un proceso complejo. Requiere tiempo y hay menos opciones. Al contrario que en la era digital, donde una foto puede ser repetida tantas veces como nuestra enajenación demande; y las opciones son casi infinitas. Sin embargo, si tu infancia está documentada gracias a las sales de plata, es posible que tu corazón se incline por fotos imperfectas. Con menos nitidez, transiciones más suaves, colores saturados. Fotos con un niño de seis años que, si está cabreado, sale cabreado. Y si hay alguna cosa que le interesa, es muy probable que salga mirando a la cosa, aunque quede de espaldas. Fotos como las de los proyectos Ausencias Argentina, Ausencias Brazil y Distancias de Gustavo Germano.

Fotografía de Bernard Plossu.

3 Respuestas a"Sales de plata"

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  1. Determinado

    23 noviembre, 2015 at 10:15 pm

    Enfocamos y desenfocamos la realidad en función de un lunes, un codo o el desayuno.
    “Sin embargo, si tu infancia está documentada gracias a las sales de plata, es posible que tu corazón se incline por fotos imperfectas”.
    Ya ves, los corazones a veces filman la realidad con lentes desenfocadas que nos hacen amar algo tan extraño como las sales de plata, y uno, como casi siempre, tiene la intuición de que algo del asunto se le escapa.

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  2. Jose

    30 octubre, 2015 at 2:32 pm

    “Mas vale una sal de plata que mil shots de iPhone”

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    • África

      21 enero, 2016 at 6:05 pm

      Es que estamos colapsados de shots de iPhone.

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