Por qué seguir

Una respuesta, una certeza a por qué seguir. Tan claro una veces, tan oscuro otras. Para esos días, los oscuros, el análogo emocional del hongo yesquero resulta más útil que la queja. Cuatro trozos de hongo yesquero llevaba Ötzi, el hombre de hielo que vivió hace 5.000 años; ya por aquel entonces el alimento de la chispa marcaba una fina línea entre la vida y la muerte. La yesca aviva, engrandece algo pequeño y efímero. Y como la yesca, hay anhelos que nos permite acceder a ciertas ideas de una manera más directa, más pura.

¿Por qué seguir? Por la naturaleza, presenciar la migración de las mariposas Monarca que viajan 4.000 kilómetros desde Cánada y el Norte de los Estados Unidos a los bosques de Michoacán en México. Por contemplar la aurora boreal, o caminar por la arena de una playa iluminada por plancton bioluminiscente.
Por la música – (mientras escribo suena Parklands de Hiatus con Kirtaniyas) – , ciertas melodías revelan tesoros ocultos dentro de nosotros, evaporan lágrimas, promueven suspiros, nos conecta a otros; pero sobre todo a nosotros mismos. Por lo libros no leídos. Y por los leídos que aliviaron insomnios y dejaron una marca profunda en quienes somos.

Por las personas, siempre, siempre las personas.

Sebastião Salgado, con un legado fotográfico que combina belleza y horrores a niveles tan confusos como conmovedores, y su Instituto Terra, esperanzador proyecto que afirma con contundencia: Se puede, hemos repoblado una selva. Yann Tiersen, “Now it’s time to slow down, now it’s time to look around”. Aaron Swartz, cuya corta vida recuerda lo importante, lo mayúsculamente importante, que es compartir.

Yesca y anhelos “porque amas lo que se enciende”, para acceder a certezas a través de ideas como obtener lumbre a través de chispas.
Seguir, porque es el momento de equivocarse, de aprender a desaprender, de echar una mano, de ser generoso y “ahogar este gris con todos los colores del mundo”.

Fotografía de Laura Teodori.

1 respuesta a "Por qué seguir"

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  1. Determinado

    21 febrero, 2016 at 6:49 pm

    Estoy de pie delante del ordenador aplaudiendo, mientras suena Parklands. No te detengas nunca.

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